La Península Ibérica es líder mundial en la producción de corcho

gruartnuevo

Por si aún no lo sabías, es curioso darse cuenta de que España no es solo uno de los líderes mundiales en el turismo de sol y playa o en el sector pesquero, por poner un par de ejemplos conocidos. También se trata de uno de los países del mundo que más corcho producen durante todo el año, un aspecto en el que solo nos superan en volumen de producción nuestros vecinos de Portugal. De hecho el 30 por ciento de toda la producción mundial viene de España, una cifra que no es nada desdeñable, desde luego.

En conjunto, la Península Ibérica es la mayor potencia mundial en lo que a recolección y fabricación de productos derivados del corcho se refiere. Ello se deriva de la gran abundancia de bosques de alcornoques que en la actualidad existe en ambos países, sobre todo en Portugal, y por supuesto eso tenía que tener un reflejo en la economía de ambos países.

Por ejemplo, podemos encontrar casos tan punteros como el de la fabrica de corcho de Gruart La Mancha, que es uno de los principales productores y distribuidores a nivel español, y también deriva parte de su producto al extranjero, por la alta demanda de corcho de calidad que hay en países tradicionalmente productores de vino en grandes cantidades, tales como Francia o Italia, por poner algunos de los casos más destacados.

La abundancia de los bosques de alcornoques en España y Portugal obedece directamente del clima de tipo de mediterráneo que tenemos en nuestra Península Ibérica, aunque si continúa avanzando el cambio climático tal y como lo está haciendo en la actualidad y no somos capaces de ponerle freno a la situación, podemos estar ante el principio de un momento de cambio que resulte ser realmente importante, ya que afectaría a todo tipo de cultivos y muchos otros sectores económicos.

No en vano, las organizaciones internacionales que velan por la vigilancia sobre asuntos de este tipo cifran en un 30% la cantidad de especies actuales que dentro de unos años podrían desaparecer si no hacemos caso de las recomendaciones para mitigar las consecuencias devastadoras que el cambio climático puede tener sobre nuestras vidas. No hablamos ya de evitar un cambio climático que a fin de cuentas es factible que sea cíclico como tantas veces ha ocurrido ya en nuestro planeta, pero sí al menos de retrasar la acción humana que está acelerando este proceso de forma alarmante en las últimas décadas, sin que hasta el momento hayamos sido capaces de poner freno a esta lamentable situación.

Solo con una acción coordinada entre países e instituciones lograremos que el corcho y otros cultivos típicos de nuestro país, sigan siendo viables y puedan cultivarse como hasta ahora, para producir objetos y productos de calidad para el consumidor.

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