Una rosa siempre será una rosa: la importancia de las flores a domicilio

Gertrude Stein escribió que Rosa es una rosa es una rosa es una rosa y aunque parecía una obviedad, después hemos seguido usando esa misma expresión para referirnos a la importancia de las flores.

Nos encantan las rosas

Flores a domiciolio Aunque están bastante asociadas a las mujeres, lo cierto es que un buen ramo siempre será un gran regalo: por la sorpresa, por el detalle, por la intención de la persona que nos lo está obsequiando.

Las rosas rojas siempre han sido un lugar común entre los enamorados, y de un tiempo a esta parte hay muchos que ya reniegan de las rosas rojas precisamente porque se ha convertido en un tópico. Aun así, como decía Gertrude Stein, una rosa es una rosa es una rosa, y las rojas rosas siempre dejarán con la boca abierta a la persona que las reciba.

 

Un envío por sorpresa para dejar con la boca abierta

Flores a domiciolioPara facilitarlo, y como cada vez es más común que las personas queridas vivan lejos, existe una manera de mandar flores a domicilio de una manera sencilla y muy rápida. Así, aunque no puedas estar al lado de la persona que quieres, ya sea tu pareja o tu madre o un amigo, podrás mandarle un regalo sin miedo a que llegue antes o después. Llega el día y a la hora que tú quieras, por sorpresa, sin que te pille desprevenido, sin que tengas que organizarlo con semanas de antelación.

Cuando se abre la puerta y al otro lado hay una tarjeta pequeña acompañando a un gran ramo de rosas rojas, las palabras de Gertrude Stein cobrarán mayor sentido, y nos daremos cuenta de que las rosas rojas, por más típicas que sean, siempre funcionan.

Eso sí, si nos negamos en redondo y pretendemos ser originales, podemos hacerlo de todas formas. Las flores siempre son un acierto y siempre causarán buena impresión. Son pocos los regalos tan universales y efectivos. Si estamos hablando de un amante de la naturaleza, podremos ahondar más. O incluso regalar semillas para que el regalo sea el proceso, ver crecer a la planta. Cuando dicen que hay que hablarles para que crezcan, en realidad el favor nos lo estamos haciendo a nosotros mismos.

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