Comprar libros electrónicos: ¿cómo evoluciona el negocio?

El libro electrónico ha venido para quedarse, pero la invasión está siendo tranquila

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La introducción del libro electrónico en España está siendo relativamente lenta en comparación con otros países. Por un lado, no somos tierra de lectura generalizada. Por otro, toca un campo en el que la nostalgia y el purismo ponen barreras. Y en tercer lugar, su implantación se desarrolla en un contexto económico en el que, a ser posible, la gente no va a desembolsar 100 o 150 euros por la cara pudiendo comprar un libro de 20 (que, mucha gente, no lee más de uno o dos por año).

 

Con todas estas trabas es lógico que el mercado no haya despegado del todo.

 

Con los números del 2011 en la mano, vemos que la cifra total de ventas de e-readers en España ha sido de unos 280.000 aparatos.

La cifra de libros descargados, sin embargo, no llega a los 190.000.

 

Es decir, se han vendido muchos más aparatos que libros de los que se pueden leer en esos aparatos. Y esto, ¿cómo se entiende?

 

Por un lado, no hay que descartar el gadget por el gadget. Cierta parte de los compradores de un e-reader no le van a sacar partido. Simplemente disfrutan de cada innovación tecnológica, y o bien se la compran sin pensar en su utilidad posterior, o bien la reciben como regalo sin tener un interés real en ello.

 

Por otro lado, no hay que descartar los libros incorporados. Muchos de los e-readers a la venta estos últimos años llevaban en su memoria un catálogo de entre 300 y 1000 libros diferentes, normalmente libres de derechos de autor. Es decir, clásicos.

Yo, que he sido librero durante años y sé lo que lee la gente, sospecho que pocos se habrán mirado la lista, y menos aún habrán leído alguna de las propuestas clásicas. Pero no podemos descartar que así sea. En ese caso, el e-book le estaría prestando un impagable servicio a nuestra sociedad.

La batalla está en lograr que se vendan los contenidos

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Sin embargo, lo más probable es que esta desproporción entre aparatos/contenidos se deba a la piratería. Existen en internet bastantes lugares donde descargar libros sin mayores complicaciones. La industria, ha tardado tantísimo tiempo en reflexionar sobre el asunto y abordarlo, que se les está yendo de las manos: buena parte de los clientes aún no lo tienen, y se resisten, y los que ya lo tienen, piratean en vez de comprar.

 

¿Y por qué se piratea?

Primero, porque se puede.

Segundo, porque los precios son más altos de lo esperado. Por ejemplo, en Italia, el precio medio de un e-book es de poco más de 7 euros. En España, unos 10.

El lector está dispuesto a pagar más de 20 euros por un libro físico: asume que pagas por un objeto fabricado, con materiales tangibles, papel , cartón, tinta… pero el e-book carece de esa elaboración, es un texto en un determinado formato. ¿Por qué, entonces, hemos de pagar 15 o 16 euros por un libro digital por mucho que sea una novedad?

 

Desgraciadamente, la subida del IVA del 2012 sí se aplica al libro electrónico, con lo cual, si el mercado ya estaba un poco muerto, menos futuro vamos a augurarle ahora, a menos que el sector renueve completamente el paradigma editorial.

 

Veremos cómo se cierra el 2012.

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