Pequeño, bonito y valioso.

Para aquellos adeptos a las reliquias o rarezas y a las inversiones seguras y atractivas, la solución está en el oro. Si además lo podemos encontrar en forma de monedas, de múltiples culturas y épocas e inmenso valor, resulta una opción de negocio y lujo inmejorable.

monedas

El oro o Aurum, cuyo significado en latín es “brillante amanecer”, se utilizaba ya en la Edad de Bronce para la creación de artilugios, adornos y joyas, haciéndolas portadoras así de adjetivos como admirable o bello, y en definitiva  dotándolas, tanto a ellas como a su poseedor, de una notable importancia.

Históricamente, el humano, en su búsqueda por evolucionar la compraventa o intercambio de artículos por otros, vistas la dificultades para el transporte o la naturaleza perecedera de algunos, encontró en los metales y piedras preciosas una opción perfecta, y más perfecta aún si era en una forma pequeña y fácil de transportar.

Así nació la moneda, mientras que en otros lugares todavía se intercambiaban lingotes o aros. Las fechas oficiales para las primeras monedas datan del 600 a.C. en Turquía, siendo en un principio aleaciones de oro y plata. Esta tendencia se extendió poco a poco por los distintos continentes, formando a su paso sistemas monetarios sólidos y siendo a día de hoy, miles de años después, piezas cargadas de historia y tradición, que no solo atraen como capricho, sino que tienen enormes condiciones para la inversión a largo plazo.

Algunas de las razones básicas para la inversión en oro son su gran liquidez, pues se puede cambiar por dinero rápidamente, o su complicada devaluación, lo que lo convierte en una apuesta segura ya que posee un valor no regulado gubernamentalmente. El hecho de que el oro sea un material cuyas reservas tarde o temprano desaparecerán, lo convierte en un gran negocio a largo plazo puesto que su valor tiene altas opciones de incrementarse con el tiempo.

Para los que ya tienen experiencia en la compraventa de oro o para aquellos interesados en hacerlo, es importante saber que la opción de las monedas tiene además unos aspectos que la elevan por encima del lingote. Siendo la seguridad y autenticidad del producto los valores más importantes, confiar en la moneda ofrece una originalidad y por ello una mayor fidelidad que el lingote, por estar acuñada, tener inscripciones y un proceso de creación con el que es más sencillo detectar si se trata de algo falso o verdadero, teniendo la falsificación una dificultad mayor que con un lingote, que no obedece a unas características tan rígidas. Otra de las causas fundamentales que hacen más atractiva la elección de la moneda sería su mayor liquidez, puesto que serán mucho más fáciles de intercambiar que un lingote de más de 100 gramos.

En definitiva, resulta obvio que el oro es una gran apuesta económica, tanto si necesitamos venderlo y conseguir dinero o, por el contrario, si tenemos dinero y queremos convertirlo. Que mejor que hacerlo en monedas llenas de historia como el Peso Mexicano o la Libra, o también de una época más actual aunque con inmenso valor también como la Filarmónica Viena, todas ellas con purezas de más de 98%. Son pequeñas en tamaño pero enormes en su beneficio; son bellas y valiosas; son monedas de oro y están al alcance de tu mano.

 

German Rid Lozano

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *